Cosquillas, bostezos, sonrojarnos…los porqués a reacciones que no controlamos

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Creemos que podemos controlarlo todo, pero no es así, ni siquiera nuestro propio cuerpo. El experto en neurología José Manuel Moltó, nos resuelve las dudas que siempre hemos tenido acerca de todas estas reacciones involuntarias ajenas a nosotros mismos.

¿Por qué tenemos cosquillas?

Las cosquillas son percepciones. ” Con las cosquillas, los receptores de la piel, a través del tacto, mandan señales a las regiones del cerebro encargadas de procesar este sentido y las sensaciones agradables, la respuesta a ello es la agitación, la risa, la emoción o los gritos”, explica el experto. En muchas casos “el cerebro actúa por sí mismo antes de que nos produzcan esa sensación ya que tiene tendencia a relacionar las cosas de modo automático”, por eso es casi imposible hacernos cosquillas a nosotros mismos. También depende de quién nos las haga. “Es tan percepción que a veces el mero hecho de que alguien cercano haga la intención de provocarnos cosquillas, directamente ya es como si las sintiéramos por lo que nos entra la risa e intentamos escapar”, señala Moltó.

¿Por qué nos sonrojamos?

El aumento de adrenalina provoca que los vasos sanguíneos se dilaten para favorecer la entrega de oxígeno a las arterias periféricas más cercanas a la piel. Al estar los capilares cerca, la sangre se acumula en esa zona y hace que “nos pongamos rojos”. Al sonjarnos se acelera la respiración y el ritmo cardíaco aumenta, las pupilas se dilatan y la digestión se ralentizaEs una acción involuntaria y, en la mayoría de los casos, no deseada. Se acelera la respiración y el ritmo cardíaco aumenta, las pupilas se dilatan y la digestión se ralentiza. Por lo general, las venas no responden a la adrenalina, sin embargo, sí lo hacen las de nuestra cara. Por esa razón el color de la cara nos cambia ligeramente a un tono rojizo.

¿ Por qué se nos contagian los bostezos?

Son muchas las cosas que hacemos a la vez que bostezamos. Se trata de un movimiento automático que provoca que abramos la boca de forma exagerada y estiremos la mayor parte de los músculos. Esta reacción aparece cuando el cuerpo se ve inmerso en un intento de activar el organismo ante un largo periodo inactivo o cuando nos encontramos con sensación de hambre. Pero, ¿por qué se contagian?, Moltó afirma que “se debe a una expresión de la presencia de las neuronas espejo que son aquellas que se encargan de que repitamos un acto o que nos encontremos en la situación en la que está la persona que tenemos delante”. Podríamos decir que son las neuronas de la empatía, es decir, al igual que cuando estamos ante una persona que parece estar en actitud triste nos entristecemos y nos solidarizamos con esa persona, lo mismo sucede con el bostezo, todo va a depender de la familiaridad o el grado de efectividad que nos une con la persona a la que vemos bostezar. Por ello, los afectados por algún trastorno mental “tienen menos tendencia a bostezar, ya que carecen de facultades para establecer lazos emocionales con los demás”, apunta el neurólogo.

¿Por qué tenemos sobresaltos antes de entrar en la fase de sueño?

“Estos sobresaltos forman parte de las denominadas parasomnias”, asegura el neurólogo. Es un fenómeno que se produce en la transición de la vigilia al sueño o viceversa, y que según el especialista,”en ocasiones son como pequeños sueños fuera de sitio”. Lo mismo sucede con las alucinaciones hipnagógicas de inducción al sueño, en las que “a veces no sabemos si estamos dormidos o despiertos” y que suceden antes de entrar en la fase de sueño. “Todo esto es absolutamente normal, aunque en ocasiones estos actos son frecuentes en las personas que padecen algún trastorno neurológico como en las demencias”. “Muchos de nosotros ante estas situaciones damos sacudidas denominadas mioclonías que son fenómenos que debería de realizar el cerebro en otros momentos pero que aparecen en un momento en el que no sabemos si estamos despiertos o dormidos. No tienen mayor importancia aunque en muchas ocasiones nos asustamos”, afirma.

¿Por qué tenemos hipo?

Si hay algo que no pasa desapercibido es el hipo, una reacción que en muchas ocasiones se convierte en un acto molesto y desagradable. El gran culpable del incómodo ¡hip! es la irritación generada en el diafragma causada por actos como consumo excesivo de alcohol o tabaco, comer rápido o nerviosismo. Este tejido musculotendinoso se encarga de subir y bajar para ayudar a los pulmones a que puedan inspirar y expirar el aire que necesitamos. Es por ello que cuando se produce algo inusual, no nos permite respirar con normalidad y se producen cambios en las velocidades. El ruido que acompaña esta alteración proviene de la entrada de aire en la laringe, que al no cumplir su función con un ritmo normal, ésta lo rechaza.

¿Por qué se nos pone la piel de gallina?

“Se trata de una reacción del sistema nervioso vegetativo, que es el que se ocupa de regular la tensión y la frecuencia cardíaca”, apunta el experto. Cuando nos encontramos ante una situación emocionalmente impactante o cuando sentimos frío, la superficie pilosa se eriza. En la raíz del vello, se esconde un pequeño músculo erector del pelo que provoca que se nos ponga la piel de gallina. “El cuerpo nos pone en predisposición de huir, de hacer frente. Pone el organismo en alerta frente a algo que desde fuera nos ha agredido”, concluye el neurólogo.

El artículo original lo puede encontrar en: http://www.20minutos.es/noticia/2236101/0/reacciones-involuntarias/explicacion/bostezos-cosquillas/

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