Cómo Lidiar con tus Pensamientos

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Tal vez hayas escuchado en más de una ocasión la necesidad de no identificarte con tus pensamientos. Difícil ¿verdad? Los sientes en ti como propios y sí, son tuyos por sentirlos pero no eres tú. Tú estás por encima de ellos, eres su creador y por lo tanto puedes ser su verdugo.
 
Hay pensamientos llamados intrusivos que tienen la cualidad de acceder a la consciencia de la persona de forma inconexa, repetitiva  y abrumadora. La intensidad de estos pensamientos crea un enorme malestar ya que por su desproporción se convierten en obsesivos aun sin tener una base real. Nos pasamos la vida lidiando contra nuestra mente ¿Cómo algo tan necesario y valorado, puede ser a la vez tan caótico? Cuando intentas apartar de ti ese intruso y no lo consigues porque vuelve una y otra vez con obstinada repetición, es entonces cuando  te sientes vulnerable y acabas identificándote con ese usurpador de consciencia.
 
Hay maneras sencillas, que no fáciles, de redirigir esa energía que se concentra en el pensamiento y que por esa concentración le da mayor fuerza creando una onda expansiva llamada emoción. Si sientes la emoción vinculada es que tu pensamiento ha pasado a segundo grado ya que esa emoción es instintiva ,no inconsciente. Es decir producto de una causa (tu pensamiento).
 
Imagino que en más de una ocasión has intentado sustituir el pensamiento por otro y tal vez lo hayas logrado. En esta ocasión te planteo una manera de tomar el control de tu emoción si ya apareció en ti o de sólo controlar ese persistente  pensamiento que te trastorna. Con un poco de práctica verás cómo con sólo cambiar la manera de atender a esos pensamientos intrusivos van perdiendo su naturaleza caótica, su fuerza. Cuando sientas ese tipo de pensamiento debes disociarte totalmente de él, como si fueras un simple espectador. Siente, visualiza o imagínate a ti ante ti mismo. En la misma postura, con la misma ropa… es tu doble ante ti.  Puedes verte en pequeño delante tuyo o dentro de una pantalla de cine, como te sea más cómodo. Céntrate en esa pequeña figura sólo como observador. Es importante que lo hagas con los ojos abiertos ya que estas tratando de mantener activa y controlada la consciencia. Siente esa proyección tuya ante ti. No eres tú, es una parte tuya en miniatura que batalla y se enfrenta ante una emoción. Mira donde la siente, escucha sus quejas, sus razonamientos. Observa el pensamiento. Que tu yo pequeño lo vocalice o subtitule; es necesario captar la idea, la información. Incongruente o no, no importa porque sólo acompañas, no juzgas. Mantente así observando hasta que sientas que pierde fuerza y  ya no es un obstáculo para tu tranquilidad. Estas enfocando ese pensamiento en ti, pero fuera de ti. La afectación va a ir dirigida a ese yo externo.
 
Sólo son pensamientos y sus emociones derivadas, no los rechaces, simplemente atiéndelos pero de otra manera. Porque recuerda… Tú eres más que tus pensamientos.

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